viernes, 6 de enero de 2023

Requetés Carlistas en la Guerra de Secesión AMERICANA (El Carlismo apostó por el sur al que le unía su tradición católica y la defensa de las federación y sus fueros)

 



 Presencia de Requetés Carlistas en la Guerra de Secesión Americana

El Carlismo apostó por el Sur al que le unía su tradición católica y la defensa de los derechos federales

FUENTE: DIARIO DE NAVARRA 9/12/2011

1849. La segunda guerra carlista ha terminado y ante el temor de represalias del gobierno liberal los partidarios de la ley sálica abolida por Fernando VII cruzaron la frontera buscando refugio en Francia. Navarros, vascos, valencianos y catalanes, en cuyas regiones el Carlismo tenía a sus principales seguidores, formaban este contingente de familias que después protagonizaría uno de los pasajes menos conocidos de la historia carlista: su participación en la Guerra de Secesión de los ahora Estados Unidos dentro del Ejército Confederado del Sur.




Una vez en el Sur, muchos carlistas militaron en los famosos “Louisiana Tigers”, la división más condecorada, brava y valiente de la Guerra, compuesta en su gran mayoría por voluntarios irlandeses. De ellos dijo el General Robert E. Lee con lágrimas el día de su rendición, y delante de todo su propio Ejército de Northern Virginia, que si todos sus soldados hubieran sido como ellos, hace tiempo que la victoria hubiera caído del lado confederado. No es extraño esto, pues la herencia celta-española es a menudo negada, y es sabido que irlandeses, escoceses, franceses del oeste y los pueblos celtíberos de la Península están entre los guerreros más fieros del mundo, al menos históricamente. Cito: “La participación heroica de los carlistas españoles con las tropas confederadas en la Guerra Civil americana llevó a que Jefferson Davis les concediera la ciudadanía norteamericana y el mando directo de Echegaray.”





El general español Echegaray mandó un cuerpo de tropas carlistas: los piquetes confederados de la Segunda División de Tennessee. La gesta de Echegaray venciendo a los federales en West Woods para a continuación morir en otra acción de campaña donde se enfrentaron gallardamente a fuerzas diez veces superiores en número, es recordada en los anales de la historia militar sureña, y, por ende, estadounidense.


También cabe reseñar la impresión que dejaron los voluntarios carlistas que se unieron al Ejército de Northern Virginia. De éstos, muchos de ellos combatientes de la legendaria Brigada Zumalacárregui que a punto estuvo de derribar el gobierno liberal de Madrid, dijo el general confederado Ambrose Power Hill: “Mis toscos, harapientos y valerosos leones de la Providencia…”. Parece ser que estos antiguos y veteranos combatientes de las montañas españolas lucharon en tierras americanas llegando a tocar con sus boinas rojas el uniforme confederado que vestían. Su uniforme resultó ser una rara mezcolanza de zuavos, boinas, mantas de leopardo… Estos herederos de la Brigada Zumalacárregui fueron los que consiguieron la toma épica de la colina de Malvern Hill, a partir de la cual los carlistas recibieron siempre un trato especial dentro del Ejército de la Confederación y estuvieron ya siempre al mando de un español, nunca más de un oficial extranjero.

Otro episodio de los carlistas españoles en suelo americano constituyó la defensa y freno de la Segunda División Federal, los Regimientos 89º de Illinois y los 32º y 39º de Indiana, al mando del general yanqui August Willich en Harpers Ferry. El Regimiento 35º de Tennessee de requetés –que ya había sido rebautizado con el imperial nombre de “Regimiento Nueva España”, como el Virreinato al que estos territorios pertenecieron en origen- frenó el avance de las tropas federales, permitiendo la marcha forzada del 19º de Arkansas que permitió al General Lee, que mandaba también las tropas requetés, para infligir una severa derrota al General McLellan. Las bajas de las tropas tradicionalistas españolas, especialmente de los fusileros de Navarra (el 41º de Tennessee), fueron altísimas (cerca del 70%).


Si alguien se acerca un día al Cementerio Nacional de Antietam (El campo de batalla nacional de Antietam es una localización histórica increíblemente importante. En 1863, el campo de batalla era el sitio de la primera invasión del norte del ejército confederado. La batalla fue simplemente brutal con sobre 23.000 soldados matados o heridos. La batalla pasa por ser el acontecimiento one-day más sangriento de la historia de EE.UU.. En 1934, Antietam fue establecido como parque nacional. A la luz de su importancia histórica, es una destinación turística importante con cerca de 300.000 visitantes que visitan anualmente el parque. En él se hayan enterrados soldados de ambos bandos), hay algunas localizaciones que no debes dejar de ver. Localizado encima de una colina, el cementerio nacional de Antietam es el lugar de reposo de cerca de 4.000 soldados. Si giras un poco hacia la derecha y desciendes la colina un trecho, podrás ver las tumbas con plenos honores de nuestros compatriotas: los soldados y oficiales carlistas caídos en tierras extrañas.










miércoles, 12 de enero de 2022

ESCUADRILLAS AZULES EN LOS CIELOS DE RUSIA (EN RECUERDO DE ANGEL SALAS LARRÁZABAL)

 


AVIADORES ESPAÑOLES EN LOS CIELOS DE LAS RUSIAS

"Escuadrillas Azules"


Participaron cinco escuadrillas españolas de aviación encuadradas en la Luftwaffe y se conocieron con el nombre de Escuadrillas Azules y que permanecieron en el frente hasta la retirada definitiva de todos los voluntarios españoles en junio de 1944.


Éstas fueron relevándose unas a otras. Todas ellas operaron en Rusia sin tener relación alguna con sus compatriotas de la División Azul o tropas terrestres; sus misiones se desarrollaron en el sector del Grupo de Ejércitos Centro interviniendo en la ofensiva alemana sobre Moscú y en las batallas de Kharkov, Smolensko y Kursk. Participaron con el nombre de 15ª Spanische Staffel, agregadas al 27º Grupo de Caza, unidad de élite. 




EN RECUERDO DEL REQUETE:




1º Escuadrilla Azul


Constituida oficialmente el 14 de julio de 1941 en Madrid, el Escalón de Vuelo estaba formado por el del Comandante Ángel Salas Larrazabal, su segundo, el Cmte. Muñoz Giménez, tres capitanes y doce tenientes, todos ellos veteranos de la Guerra Civil. Manda el Escalón de Tierra el hermano del Cmte., Ramón Salas.


Partieron el 24 de julio llegando a Berlin para su adiestramiento el 27 de julio. La Escuadrilla fue destinada a la Jagdfliegerschule 1 de Werneuchen, cerca de Berlín. Durante su estancia de dos meses, se procedió a la instrucción de los pilotos españoles.





El 5 de septiembre la Escuadrilla recibe sus primeros aviones de combate, doce Messerschmitt Bf 109E-7/B realizando actividades de apoyo aereo cercano. La Escuadrilla parte hacia el frente, su aeródromo de destino es Minsk, y de allí pasan a Smolensk primero y finalmente a su aeródromo de operaciones: Moschna, al Noroeste de Smolensk. Además de utilizar sus Messerschmitt, algunos pilotos emplearon los Henschel Hs-123 de una unidad alemana que operaba junto a ellos, el I (Schl.)/LG 2, que tomaron prestados para realizar algunas misiones de ataque al suelo.

El 24 de septiembre de 1941 se incorporan al aeródromo de Moschina, cerca de Smolensko, pilotando los nuevos Messerschmitt Bf-109 E-4 y E-7, integrada en la JG-27. La Escuadrilla azul era la "15 Spanische Staffel", JG-27 del VIII FliegerKorps, LuftFlotte 2.  


En diciembre se sumaron algunos aparatos más modernos Messerschmitt Bf 109 F (F-2 y F-4) por la Escuadrilla pasaría a realizar principalmente labores de protección a los bombarderos alemanes y de caza libre, estando preparada para participar en el asalto alemán sobre Moscú, conocido como “Operación Tifón”.


La primera misión se realizó el 2 de octubre, coincidiendo con el inicio de dicha operación.


En su segunda salida de combate, muere en accidente el Teniente Luis de Alcocer Moreno-Abella, siendo la primera baja de las Escuadrillas Azules.


En noviembre desaparecen en acción, el Comandante José Muñoz Jimenez-Millas, que había sido designado para el mando de la 2º escuadrilla y el Capitán Aristides García-Lopez Rengel con 17 aviones derribados durante la guerra civil en su haber.


El 7 de abril de 1942 la escuadrilla regresa a España, habiendo realizado 422 misiones de vuelo derribando 14 aparatos rusos y sufriendo las bajas de 4 pilotos y algunos soldados del personal de tierra.











2ª Escuadrilla Azul


Fue constituida el 6 de febrero de 1942 en Morón (Sevilla) y hasta el 2 de marzo reciben instrucción en dicha base y en la de Tablada (Sevilla). Integrada por el Comandante Julio Salvador Díaz-Benjumea, la organiza en tres patrullas al mando de los Capitanes Bengoechea, Serra y Frutos, y 15 pilotos más, el 8 de junio la Escuadrilla llega a su base de operaciones en el aeródromo de Orel (URSS), agregada al JG51 "Mölders", como 15/JG 51.


La unidad recibe aviones Messerchmitt Bf 109 F-2 y se le asigna un avión Junkers Ju 52/3m que hacía el recorrido Berlín-Escuadrilla-División actuando de enlace y avión correo.


La Escuadrilla consigue 13 derribos, distinguiéndose el Capitán Gavilán en combate y teniendo su primera baja, el Capitán Noriega.


Al alcanzar la ofensiva alemana el río Don Vorozneth la ofensiva se dirige al sureste, hacia Stalingrado, lejos por tanto de la base asignada a los españoles. Este desplazamiento del combate se traduciría en mínimas ocasiones de derribar aparatos enemigos en los meses siguientes.


Fallecieron en accidente mecánico el Alférez Navarro y el Cabo Mecánico Zaro.


La 2ª Escuadrilla vuelve del Frente Ruso en noviembre de 1942 habiendo participado en 1.312 misiones de vuelo, y en 117 combates aéreos, derribando 13 aviones y contabilizándose tres bajas.

 










3º Escuadrilla Azul

El 1 de Septiembre de 1942 se constituye en Tablada (Sevilla) la 3ª Escuadrilla Expedicionaria, comandada por el Comandante Carlos Ferrandiz-Arjonilla e integrada por 18 pilotos.


El 23 de octubre la 1ª y 2ª Patrullas parten hacia hacia la base de instrucción avanzada de caza de Saint Jean d'Angely (Francia), en el que volaron con los aparatos siguientes: Messerchmitt Bf 109 F y G, Arado 96, Focke-Wulf 56, Heinkel 45 y avionetas Klemm 35, finalizando el 11 de noviembre.


El 1 de diciembre comienza a operar desde la base de Orel (URSS), con los aviones que habían servido con la 2ª Escuadrilla, aunque posteriormente recibirán algunos Messerchmitt Bf.109 F-4 y se completaría con algunos cazas Messerchmitt Bf.109 G-4.


A mediados de marzo los intensos bombardeos continuados de la aviación soviética sobre la base de Orel dejaron prácticamente sin aparatos a la Escuadrilla. Dado que los aparatos supervivientes ya empezaban a acusar el intenso desgaste, se decide equipar a la unidad con aviones Focke-Wulf 190, en versiones A-2 y A-3.






En vez de enviar a la Escuadrilla a retaguardia para iniciar la conversión al nuevo aparato, como era costumbre, se optó por enviar un piloto a la escuadrilla de plana mayor del JG 51. El piloto elegido fue Gonzalo Hevia, que en ese momento tenía 5 derribos confirmados y hablaba alemán.


El 21 de abril de 1943 los pilotos podrán contar con algunos Focke-Wulf 190 A-4, con tren de aterrizaje modificado para mejorar la estabilidad en tierra helada. El potente armamento de los Focke-Wulf permitirá que en los 403 combates se anoten el derribo de 16 aviones enemigos.


Hasta su relevo el 23 de junio por la 4ª Escuadrilla, participan en 1.716 misiones de vuelo, realizando 112 combates y derribando 62 aviones. Perdieron a 6 pilotos, entre ellos al Capitán Andrés Asensi Alvárez-Arenas, que se vió obligado a tomar tierra por avería de motor en territorio enemigo, permaneciendo prisionero hasta 1953 que regresó en el barco "Semiramis".





FOTO DE GARCIA MORATO CON SU LEMA







4º Escuadrilla Azul

Se constituye en Alcalá de Henares (próximo a Madrid) el 2 de abril de 1943, bajo la direccion del Comandante Mariano Cuadra Medina e integrado por 20 pilotos, 4 oficiales para servicios terrestres (intendencia, médico, etc.), 12 suboficiales y 116 soldados.

Tras un mes de instrucción fueron destinados a la base aérea de Colomiers (Francia) el 18 de mayo parte del contingente de pilotos. Tras otro mes de instrucción en una base alemana, el 15 de junio parten hacia el frente parte de sus efectivos.


Al igual que ocurrió con la 3ª Escuadrilla, la incorporación de los pilotos al frente se realizó de manera gradual, por lo que 4 pilotos de la anterior escuadrilla quedaron agregados hasta la llegada de la última Patrulla del este nuevo relevo. Quedan agregados de la 3ª Escuadrilla Ozores, Meneses, Guiber y Aldecoa; estos cuatro veteranos serán los más destacados en los primeros momentos.


Cuentan con otro Junker 52 de enlace para sustituir al anterior, durante las inspecciones técnicas y para coordinar mejor los largos vuelos Madrid-Berlín.


Se incorpora al frente el 5 de julio de 1943, justo al inicio de la "Operación Ciudadela", la ofensiva de verano alemana en Kursk, y es encuadrada en el JG-51, en el VIII FliegerKorps, de la LuftFlotte 4.


Emplean los Focke Wulf FW-190 G y A-8, pero las bajas eran repuestas con Messerchmitt ME Bf 109 G-6.


Dada su falta de experiencia en combate, los pilotos españoles fueron asignados a bases alejadas del saliente de Kursk.

El 25 de noviembre la Escuadrilla se traslada definitivamente a Bobruisk (Bielorrusia), desde donde realizará sus últimas misiones hasta ser relevada por la 5ª Escuadrilla Azul.


La  participó en 1.918 misiones de guerra librando 277 combates aéreos y derribando 74 aparatos enemigos. Sufrieron la baja de 7 pilotos.










5º Escuadrilla Azul


Se crea el 26 de octubre de 1943, en Alcalá de Henares (próxima a Madrid) al frente el Comandante Javier Murcia Rubio. Compuesta por 20 pilotos y encuadrada en el mismo Grupo de Caza que la 4ª, el JadgGeschwader nº 51.


Dado la delicada situacion de la guerra para las fuerzas del Eje, la 1ª Patrulla cruzó la frontera francesa con especiales medidas de seguridad y discreción llegando a la base de Saint Jean d'Angely (Francia) el 27 de noviembre, donde culminaría su instrucción un mes después.


La 2ª Patrulla se destinó a la base de Bergerac (Francia) comenzando la instrucción el 15 de enero y finalizándola el 6 de febrero de 1944.


La 3º Patrulla no llegó a salir de España. 


El relevo se hizo efectivo el 23 de febrero de 1944 en el aeródromo de Bobruisk, a donde ya habían llegado la 1ª y 2ª Patrullas.


La escuadrilla se equipó con Messerschmitt Bf 109 G-6. Esto supuso un pequeño inconveniente a los pilotos y mecánicos españoles, que habían realizado la instrucción en Francia con Focke Wulf 190.

Regresan en Junio de 1944, perdiendo a 1 piloto.


El corto periodo de permanencia en el frente no permitió derribar ningún aparato enemigo, y sin embargo hubo que soportar la pérdida de dos Messerschmitt Bf 109 G-6, no por fallos técnicos.


Participan en 86 misiones de vuelo y en 6 combates, no acreditando ningún derribo.



































 















jueves, 16 de diciembre de 2021

Santa Beatriz de Silva y Meneses

 




Santa Beatriz de Silva y Meneses

Historia de la vida de la venerable madre doña Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Concepción Franciscana de Toledo



Cristina Segura Graiño

Muy poco se conoce de su vida hasta 1447, entonces vino a Castilla formando parte del acompañamiento de Isabel de Portugal que iba a contraer matrimonio con el rey Juan II de Castilla, viudo de su primera mujer. Las informaciones que hay sobre Beatriz de Silva son muy escasas y se deben a una biografía que sobre ella escribió en 1526 el fraile franciscano fray Francisco de Garnica con el título Historia de la vida de la venerable madre doña Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Concepción Franciscana de Toledo, conservada gracias a una copia de 1660. El valor de esta obra reside en que fue redactada cuando todavía vivían personas que habían conocido a Beatriz de Silva y podían aportar informaciones sobre ella. No obstante, la mayoría de los datos recogidos tienen un marcado carácter hagiográfico, no sólo con respecto a Beatriz sino a la Orden franciscana pues responden a un doble interés; en primer lugar, rodear la figura de esta mujer de un carácter mágico para legitimar su fundación y demostrar que era una elegida de Dios; y, por otra parte, manifestar la vinculación del proyecto de Beatriz de Silva con el franciscanismo desde un principio y, de esta forma, legitimar la apropiación que de él se había hecho y las modificaciones que se llevaron a cabo hasta desvirtuar los ideales preconizados por ella. Por todo esto, la obra ofrece un valor cuestionable, pero hay que utilizarla necesariamente ya que es el único texto escrito en aquella época, conocido hasta ahora, que se conserva sobre los hechos en los que participó Beatriz. Su importancia es mayor ya que no hay informaciones escritas sobre el proyecto religioso de Beatriz, pues el escrito que dirigió al papado para el reconocimiento de su fundación se ha perdido y aunque algo puede deducirse de su contenido gracias a que se conserva la respuesta en la bula papal de Inocencio VIII del 30 de abril de 1489 que autorizaba su petición, pero es difícil establecer la relación entre lo solicitado por Beatriz y lo reconocido por el papado. Todos los posteriores escritos que se han centrado en ella utilizan como fuente primaria la Vida de Garnica, y las aportaciones se refieren más a interpretaciones, análisis y valoraciones de la vida y obra de esta mujer que a nuevos datos. Por todo ello, hay todavía muchos aspectos oscuros y sin resolver, más teniendo en cuenta que en el citado escrito sobre todo se pretendía destacar la santidad y relaciones con la divinidad de Beatriz, que una reconstrucción histórica de su vida, y su adscripción al franciscanismo.


La belleza de Beatriz era tan grande que cuando llegó a Castilla eclipsó a la de su señora, la cual sintió unos profundos celos, y ante la serie de solicitudes de matrimonio que Beatriz recibió, decidió encerrarla en un cofre. Beatriz consiguió sobrevivir el tiempo del encierro, tres días, ya que la Virgen se le apareció dos veces y le proporcionó alimento. Este primer hecho conocido de su vida ya tiene un carácter milagroso y señala la elección de la Virgen hacia esta mujer.


Cuando su familia se enteró de la situación, su tío Juan de Silva la liberó. Entonces ella, como muestra de gratitud hacia la Virgen, tomó la decisión de retirarse de la Corte, permanecer virgen haciendo voto de castidad y recluirse en un lugar sagrado para poder dedicarse a la vida religiosa y no sufrir por causa de su belleza solicitudes amorosas ni matrimoniales. La leyenda cuenta que a partir de ese momento se cubrió la cara con un velo y nadie volvió a vérsela.


La decisión de Beatriz fue vivir en el Convento de Santo Domingo de Toledo, pero no profesar en esta Orden, sino vivir como una laica acogida a la protección que ofrecía el convento, cosa que era muy habitual en aquel tiempo. Se ha discutido sobre la identificación del elegido y al que donó todos sus bienes, ya que entonces en Toledo había dos conventos de monjas puesto bajo la advocación de Santo Domingo.


Uno era de monjas cistercienses y otro de dominicas.


El primero recibía el nombre de Santo Domingo el Antiguo y el de dominicas el de Santo Domingo el Real. Pero el problema se acentúa pues existe una fuerte tradición de que Beatriz vivió en el primero, todavía se señala donde estuvo su celda, y la bula de Inocencio VIII de 1489 se refiere a un convento de la orden cisterciense. No obstante, durante el proceso de canonización se hace referencia al Convento de Santo Domingo el Real y las recientes investigaciones confirman que fue con las dominicas con quienes se recluyó, aunque como seglar, sin vivir bajo una regla.


Por tanto, su primera relación en Toledo fue con la Orden de Santo Domingo.


Apenas hay referencias a los años pasados en el convento viviendo como beata una vida austera, de rezos y penitencias, de acuerdo con las nuevas fórmulas religiosas desarrolladas desde el siglo xiv, relacionadas con la “devotio moderna”. Era una piedad que preconizaba la posibilidad de vivir una profunda espiritualidad sin la mediación de normas, reglas, ni jerarquías eclesiásticas.


Por ello, Beatriz vivía en un convento, que la protegía y la eximia del cumplimiento de sus obligaciones cortesanas por ser noble, pero sin aceptar la regla de las monjas, ella era la que diseñaba su espiritualidad y vida religiosa que podía llegar a ser más dura que la de las propias monjas con las que convivía. Este movimiento religioso que tuvo gran predicamento en Castilla durante los siglos xv y xvi propició que mujeres como Beatriz, conocidas como beatas, pudieran llevar a cabo proyectos de vida religiosa singulares que no se adaptaban a las normas convencionales sino que pretendían una religiosidad más personal y autónoma.

Asimismo, ofrecía la posibilidad de crear espacios de libertad religiosa femenina.


Durante los años en los que Beatriz vivió en Santo Domingo el Real de Toledo la fama de su piedad fue creciendo y allí la visitó asiduamente la reina Isabel la Católica, llegando a crearse una estrecha comunicación entre ambas mujeres. El proyecto de Beatriz de vida religiosa interesaba sin duda a la Reina como se deduce de sus continuas visitas al convento.

Y, posiblemente, por indicación suya, ya que fue la Reina quien se los cedió, se trasladó a los palacios de Galiana, además de donarlela iglesia de Santa Fe, fundación de la reina Constanza, mujer del rey Alfonso VI, tras la conquista de la ciudad. Beatriz fue acompañada por el grupo de doce mujeres seglares, algunas parientas suyas, que con ella vivían en Santo Domingo. Esto fue en 1484 iniciándose una nueva etapa en la vida de Beatriz que duró hasta 1489. En esos años, estas mujeres constituyeron un beaterio en el que se fue consolidando un proyecto religioso que culminó en la creación de una nueva Orden religiosa.


El beaterio autónomo de Beatriz de Silva en los palacios de Galiana fue semejante a muchos otros que hubo entonces en Castilla, pero éste tenía la peculiaridad de la amistad de Beatriz con la reina Isabel y la posible ingerencia de la Soberana en la vida del mismo, que culminó con creación de una nueva Orden.


En esos años se debió de consolidar el nuevo proyecto, posiblemente el traslado había sido motivado por este motivo, ya que lo habitual en otros beaterios era aceptar la regla del convento femenino con el que tuvieran una mayor relación. En cambio, en este caso, y aquí radica su importancia, se estaba creando una nueva orden religiosa femenina que iba a sintonizar con la política religiosa propugnada por al Reina Católica. Beatriz de Silva envió a Roma para su aprobación una nueva regla que no se ha conservado.


Es muy difícil establecer hasta dónde influyó Isabel la Católica, por una parte en la redacción y, por otra, en que Beatriz decidiera mandar a Roma la regla, para institucionalizar su beaterio y recibir la aceptación de la jerarquía eclesiástica. La nueva regla fue enviada a raíz del traslado en 1484 pero hasta 1489 el papa Inocencio VIII no emitió la bula “Inter Universa” en la que respondía a la solicitud.


Gracias a esta bula se autorizaba a Beatriz a la fundación de un monasterio en Santa Fe de Toledo según la regla del Císter para vivir en la clausura más estricta. Asimismo se aceptaban una serie de normas cuya singularidad daba una personalidad propia a este proyecto, aunque no se conoce si respondía a todo lo planteado por la fundadora. Las monjas se ponían bajo la protección de la Inmaculada Concepción, advocación de la Virgen María que entonces estaba empezando a tener una gran relevancia. Bien es cierto que el Císter era una de las órdenes que habían influido más en el culto mariano, pero en este caso se señalaba una advocación muy precisa, que se pretendía potenciar aunque todavía no era dogma de fe dentro de la Iglesia católica. El hábito que vestirían era azul, con el escapulario blanco de las dominicas y el cordón de San Francisco. El rezo del oficio de la Concepción era obligatorio. Asimismo se daba a las monjas la capacidad de darse estatutos y ordenamiento propios, siempre que se mantuvieran bajo la autoridad del obispo. Estas nuevas monjas han sido conocidas como Concepcionistas. No obstante, el proyecto autorizado todavía iba a sufrir una serie de alteraciones. Al poco tiempo moría Beatriz de Silva, la fecha no es muy precisa pero desde luego anterior al año 1492. Su obra no estaba consolidada ni desarrollada, tampoco sus sucesoras directas tuvieron una personalidad parecida a la suya.


A partir de ese momento se inició un proceso de apropiación de la obra de Beatriz de Silva por parte, sobre todo, de los franciscanos, que ya se había manifestado cuando estaba agonizante. Entonces pugnaron por llevarse su cuerpo las monjas de Santo Domingo el Real, ayudadas por frailes dominicos, frente a frailes menores franciscanos. Esa nueva etapa culminó en 1511 con la aprobación definitiva de la Orden de la Inmaculada Concepción en la que la primitiva regla enunciada por Beatriz y su adscripción al Císter fueron suprimidos, restando únicamente la advocación concepcionista. El cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo y monje franciscano, incluyó a las monjas de la Santa Fe en los objetivos de su reforma de las órdenes religiosas, que pretendían una mayor uniformidad y sometimiento en las órdenes femeninas a las jerarquías eclesiásticas. El proceso consistió, sobre todo, en la sustitución de la regla de Beatriz de Silva por la de Santa Clara, endurecida por el P. Quiñones, se eludió, por tanto, la adscripción al Cister y las monjas quedaron integradas en la familia franciscana como una reforma dentro de las clarisas y bajo esta autoridad y observancia. La clausura se endureció, igual que la obediencia, la pobreza y se controló cualquier posibilidad sobre la actividad intelectual individual, que anteriormente había caracterizado los conventos de clarisas.


La reina Isabel debió de tener participación importante en la integración de las concepcionistas al mundo franciscano, por su fuerte inclinación hacia él. También hay que tener en cuenta que el Convento de la Santa Fe estaba muy próximo al de los franciscanos y estos frailes auxiliaron a Beatriz y a las restantes monjas cuando lo requirieron. Por otra parte, Isabel no estuvo de acuerdo con la obediencia al obispo, propuesta, para dar una mayor autonomía a la Orden, e insistía, incluso en vida de Beatriz, en que era preferible la sujeción a las jerarquías franciscanas, como demuestra la bula de Alejandro VI de 1494, ya muerta Beatriz, en la que se atienden las solicitudes de la Reina Católica en este tema y se inicia la incorporación de las concepcionistas como una rama del tronco de las clarisas.


La Orden de las concepcionistas, debidamente adecuada a los intereses de Isabel la Católica, gozó de una gran aceptación por parte de la Reina y del resto de mujeres nobles que formaban parte de su Corte. Todas contribuyeron a la expansión de los conventos concepcionistas como exponentes de la religiosidad impulsada por la Reina Isabel. La conquista del Reino de Granada fue una magnífica ocasión para llevar a las concepcionistas en las tierras recién incorporadas e impulsar estas nuevas formas religiosas. Isabel la Católica influyó para que se fundaran conventos y contribuyó a su dotación y otro tanto hicieron las mujeres más allegadas a la Reina. Se fundaron cuarenta y seis casas entre 1504 y 1526, destacando la segunda fundación de la nueva Orden, la de Torrijos (1507), auspiciada por Teresa Enríquez, “La loca del Sacramento”. De esta forma desde los inicios del siglo xvi la obra de Beatriz de Silva tuvo una gran repercusión, a pesar de que en ella no se mantuviera el proyecto inicial de esta mujer, que fue beatificada por el papa Pío XI en 1926 y canonizada por Pablo VI el 3 de octubre de 1976. En aquel momento, su Orden contaba con más de ciento cincuenta monasterios distribuidos por Europa y América.

Beatriz de Silva fue protagonista de dos comedias del Siglo de Oro: La fundadora de la Santa Concepción, de Blas Fernández de Mesa, y Doña Beatriz de Silva, de Tirso de Molina.

 

Bibl.: Historia y relación de toda la vida de la santa madre Beatriz y la fundación de esta Orden Inmaculada, también llamado Vida I o Relación Quiñónez, s. l., 1515 (Toledo, Archivo del Convento de la Concepción Jerónima); F. Garnica, Historia de la vida de la venerable madre doña Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Concepción Francisca de Toledo, s. l., 1529 (Toledo, Archivo del Convento de la Concepción Jerónima); F. Bivar, Historias admirables de las más ilustres entre las menos conocidas santas que hay en el cielo [...], Valladolid, Geronymo Murillo, 1618; A. de Herrera, Vida de la venerable virgen doña Beatriz de Sylva, authora y fundadora de la sagrada religión de monjas de la Purísima Concepción de Nra. Sra. la Virgen María, Osuna, 1647; J. Meseguer Fernández, “Primeras constituciones de las franciscanas concepcionistas”, en Archivo Ibero-Americano (AIA), 25 (1965), págs. 361-389; E. Gutiérrez, Vida de la beata Beatriz de Silva y orígenes de la Orden de la Inmaculada Concepción, Valladolid, Server-Cuesta, 1967 (2.ª ed. Santa Beatriz de Silva y origen de la Orden de la Inmaculada Concepción, Burgos, Aldecoa, 1976); “La Orden de las concepcionistas en su primera fuente histórica”, en AIA, 29 (1969), págs. 381-398; J. García Oro, Cisneros y la reforma del clero español en tiempo de los Reyes Católicos, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1971; Canonizationis Beatae Beatricis de Silva, fundatricis monialium franciscalium a SS. Conceptione, Romae, 1973; I. Omaechevarría, Las monjas concepcionistas. Notas históricas sobre la Orden fundada por Beatriz de Silva, Burgos, Aldecoa, 1973; E. Gutiérrez, “María de Saavedra, sirvienta de la B. Beatriz de Silva”, en AIA, 35 (1975), págs. 349-353; I. Omaechevarría, Orígenes de la Concepción de Toledo. Documentos primitivos sobre Santa Beatriz de Silva y la Orden de la Inmaculada, Burgos, Aldecoa, 1976; Comentarios a la regla de la Orden de la Inmaculada Concepción, Burgos, Aldecoa, 1977; E. Gutiérrez, Crónica de la canonización de Santa Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción (3 de octubre de 1976), Burgos, Aldecoa, 1978; “Extravagante biografía de Santa Beatriz de Silva”, en AIA, 44 (1984), págs. 455-482; Santa Beatriz de Silva e historia de la Orden de la Concepción en Toledo en sus primeros años (1484-1511), Toledo, Convento Casa Madre, 1988; V. García Lobo, “Documentos en torno a la fundación de la Orden Concepcionista. Estudio diplomático”, L. Suárez Fernández “Religiosidad femenina en la época de los Reyes Católicos” y M.ª D. Yánez Neira, “Santa Beatriz de Silva y la Orden Cisterciense”, en La Orden ConcepcionistaActas del I Congreso Internacional, León, Universidad-Monasterio de la Purísima Concepción, 1990, vol. I, págs. 119-140 y 33-38, y vol. II, págs. 159-177, respect.; E. García De Pesquera, “La Orden de la Concepción: su identidad y novedad en los umbrales de la Edad Moderna” y J. García Santos, “La regla de Santa Beatriz de Silva. Estudio comparado”, en I Congreso Internacional de Monacato Femenino en España, Portugal y América (1492-1992), vol. II, León, Universidad, 1993, págs. 173-180 y 181-202, respect.; E. García De Pesquera, Beatriz de Silva y Meneses. Dama de la corte y portaestandarte de la Inmaculada, Madrid, Centro de Propaganda, 1993; M.ª M. Graña Cid y A. Muñoz Fernandez, “La Orden Concepcionista. Formulación de un modelo religioso femenino y su contestación social en Andalucía”, en Las mujeres en la historia de AndalucíaActas del II Congreso de Historia de Andalucía, Córdoba, Universidad, 1994, págs. 279- 298; M.ª M. Graña Cid, “¿Mujeres divinas? Autoría femenina e identidad monástica en los orígenes de la Orden de la Inmaculada Concepción (1484-1526)”, en Miscelánea Comillas, 58 (2000), págs. 117-153; “Vías de divinización femenina. El proyecto inmaculista de Beatriz de Silva”, en XX Siglos, 11, n.º 45 (2000), págs. 54-59; L. Canabal Rodríguez, “Isabel Vázquez: sirvienta de doña Beatriz de Silva”, en AIA, 63 (2003), págs. 713-723; M.ª M. Graña Cid, Beatriz de Silva (c. 1426-c. 1491), Madrid, Ediciones del Orto, 2004; V. M.ª Márquez de la Plata y Ferrándiz, Mujeres renacentistas en la corte de Isabel la Católica, Madrid, Castalia, 2005, págs.183-224.

 

Cristina Segura Graiño