miércoles, 27 de noviembre de 2019

LOS HERMANOS MIRALLES DE RENOVACIÓN ESPAÑOLA Y EL LAUREADO CAPITAN HONORARIO D.Carlos Miralles Álvarez




Carlos Miralles Álvarez 

LAUREADO
CABALLERO DE LA ORDEN DE SAN FERNANDO



RENOVACIÓN ESPAÑOLA

REQUETES Y RENOVACION ESPAÑOLA  




CAPITÁN HONORARIO DE LAS MILICIAS DE RENOVACIÓN ESPAÑOLA

Miralles Álvarez, Carlos. Pastrana (Guadalajara), 1910 – Somosierra (Madrid), 22.VII.1936. abogado y voluntario de RENOVACIÓN ESPAÑOLA y Caballero Laureado de San Fernando.

Siguió la carrera de Derecho, que abandonó para ingresar en el Ejército, donde consiguió muy pronto el empleo de alférez provisional en el Regimiento de La Victoria.

En los días anteriores e inmediatos a a sublevaci;on militar fue comisionado para que con un grupo de jóvenes de Renovación Española de Madrid ocupara los pasos del puerto de Somosierra, como punto estratégico que permitía bloquear el paso desde Madrid hacia Castilla, difícil misión que cumplió sin constituir unidad militar organizada, sin equipo de campaña y sin apenas el más elemental armamento moderno. Salieron de Madrid en la noche del 17 de julio, decididos a cumplir a toda costa la misión encomendada o sucumbir en la empresa.

En dicha noche llegaron al puerto de Somosierra, ocupando el túnel del ferrocarril, en la vertiente de Burgos, dejando un destacamento y continuando con el resto hasta dicha capital para equiparse, armarse y recoger munición, regresaron a Somosierra, declarando el estado de guerra en todos los pueblos de tránsito.

Al siguiente día cortó la carretera, acumulando barriles de alquitrán y otros obstáculos, teniendo los primeros choques con miembros del “Ejército Popular”, en los que consiguió hacer varios prisioneros, especialmente guardias de asalto y motoristas, estableciendo las primeras posiciones defensivas en el mismo puerto.

En este punto, con destacamentos en la boca del túnel y lugares dominantes, quedó establecida su gente, hasta el día 21, que vieron descender de la Cabrera, por la carretera de Madrid y con dirección a Buitrago, unos setenta vehículos con fuerzas, que, al parecer, rebasaban el número de dos mil hombres, y que, por sus movimientos, les hicieron comprender iban a ser atacados en número muy superior a las fuerzas propias, por lo que pidió refuerzos a la columna del ejército que se hallaba en Cerezo que no pudieron serle facilitados.

El día 22 se hallaba este oficial con un grupo que no pasaría de veintidós hombres dispuesto a contener el ataque, dando tiempo con ello a la llegada de fuerzas procedentes de Logroño, Navarra y Burgos, mas como el “Ejército Popular” iniciaba el avance, tomó las medidas necesarias, y, gracias a esto, los camiones y coches ligeros que avanzaban en dirección de Aranda no pudieron pasar por el punto donde estaba interceptada la carretera, el fuego de sus mosquetones y bombas de mano, ya que no disponían de más elementos defensivos, logró alcanzar a los dos primeros coches, siendo baja los ocupantes de los mismos, que ascendían a catorce, entre ellos un teniente coronel y varios oficiales, con lo que se produjo tal desmoralización entre los supervivientes, que al ver que continuaba la resistencia desistieron de pasar.

Durante el combate el capitán Miralles, manteniéndose en pie, daba voces de mando a fuerzas que no existían, para hacer creer que contaba con una fuerte columna. Finalmente cayó herido por una bala que le perforó el vientre, y falleció allí mismo.

Sometido este hecho a juicio contradictorio, por Orden Circular de 16 de marzo de 1939 se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando.

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Secc. 1.ª, leg. M-3285.
J. L. Isabel Sánchez, Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando. Infantería, t. I, Madrid, Ministerio de Defensa, 2001.

José Luis Isabel Sánchez






Carlos aceptó sin dudarlo el ofrecimiento de Goicoechea y se trasladó a Pamplona para entrevistarse con Mola el 16 de Julio y conocer así de primera mano los detalles de la misión que se le había encomendado. El periodista e historiador Joaquín Arrarás Iribarren,  cuenta que el general tras estrechar la mano del joven monárquico quedó muy impresionado por su determinación: “La mano de este muchacho quema. Es toda una hoguera patriótica“, exclamó. El general le nombró también capitán honorario para que pudiera mandar la nueva compañía que habría de llevar a cabo esta gesta.


En dicha noche llegaron al puerto de Somosierra, ocupando el túnel del ferrocarril, en la vertiente de Burgos ahora fuera de Servicio


Carlos consiguió reunir un grupo de cuarenta y cuatro jóvenes de Renovación Española, algunos de ellos pilaristas y en su mayoría aristócratas sin ninguna formación militar pero convencidos de lo que la Patria les demandaba en ese momento. Los muchachos salieron de Madrid en varias expediciones los días 17 y 18 de Julio armados tan solo con seis mosquetones y dos rifles que con ayuda de Carmen Miralles y de Luis González de Castejón habían conseguido sacar de la capital.

“Nuestra misión, hermanos y amigos es avanzar, recuperar las posiciones abandonadas ayer y conquistar otras mejores. Debemos facilitar el avance inmediato del Ejército. Nosotros sabemos que vamos morir. Tenemos el deber de morir. Con la conciencia limpia y el corazón en alto, vamos a ofrendar nuestras vidas en desafío a quienes niegan a Dios y deshonran a nuestra Patria. Vamos a morir. Lo sabemos. Quienes de vosotros no lo sepa o tema morir que no nos acompañe”.



El objetivo de la Compañía de Miralles estaba cumplido. Unas decenas de jóvenes de RENOVACION ESPAÑOLA en su mayoría del Colegio EL PILAR habían conseguido frenar el avance del enemigo ganando un tiempo precioso y permitiendo a las fuerzas nacionales llegar hasta el puerto de Somosierra, donde se establecería el frente, evitando así que los republicanos llegaran a Aranda de Duero.








Si algo bueno hay en mí,
a mis padres lo debo.
Si algo bueno hago,
de mis padres lo aprendí.




Esta historia trata de tres hermanos, antiguos alumnos del Colegio del Pilar. Trata de un tiempo en el que los españoles nos matábamos por defender nuestras ideas, en el que había gente dispuesta a morir y a matar por unos ideales. Los Miralles, monárquicos a ultranza, entregaron su vida para que la monarquía volviera a España. Sin embargo, ellos no pudieron ver cumplido su sueño. Dios quiera que los españoles aprendamos algún día de la historia y que dejemos de atacarnos unos a otros para trabajar todos juntos en pro de esta grandísima nación que se llama España.




Capitan LAUREADO Adolfo Esteban Ascensión








Adolfo Esteban Ascensión
Teniente General 

Adolfo Esteban Ascensión era capitán de caballería en Bilbao al comienzo de la Guerra Civil Española, estuvo encargado de la defensa de Las Minas (Vizcaya), y fue en esa defensa del año 1937 donde demostró un heroísmo y un compromiso con la lucha cuando arengó a las tropas a defenderse con uñas y dientes del ataque republicano que estaba abrumando a las defensas de los sublevados, este hecho fue más tarde (el 15 de marzo de 1939) estimado como apto para recibir la distinción de la Cruz Laureada de San Fernando.



LAUREADO DE SAN FERNANDO


El Capitán Adolfo Esteban Ascensión, sustituyo el Capitán Bustindui durante su ausencia (por herida de Guerra)  como Capitán de la 1ª Compañía del Tercio de Requetés de Oriamendi. El Capitán Adolfo pasó posteriormente a la sección de ametralladoras y morteros.









Por su gran importancia e interés reproducimos el artículo que dedicó D.Camilo José Cela al Capitán Esteban Ascensión, publicado en el libro “Laureados de España”.

Edición: Fermina Bonilla. Madrid. Año de la Victoria.

“Y el Sol tornó a esconderse por Poniente –una vez más–, y por Las Minas la negra noche se mezclaba al hierro…

Las crónicas primeras nos describen a Lope Chope Ortiz enamorando infantas escocesas, padre de un niño rubio –Lope Fortún– y sano que había de ser Juan Zuria, blondo doncel, de los primeros vascos. 

Aún deben de quedar alerces por los montes, manzanos y cerezos por los profundos valles, que nos supiesen dar certero, exacto aviso de aquel tiempo lejano y ya un poco olvidado. Era entonces Vizcaya, guerrera y patriarcal, exacta y dulce. Sus escuadras supieron pelear con Inglaterra, y el viejo versolari de sarmentosas manos, vertió en versos profundos –de un hablar aún más viejo que los más viejos montes– tanta hazaña valiente, tanto viril luchar para vivir tranquilos.

Y pasaron los años y vino el señorío. La Busturia templada y el roble de Guernica. Vizcaya corrió más que sus hermanas vascas; miró hacia el interior y vio en Castilla –llanura y lino, trigo y amplia vista– lo que entonces Castilla era en potencia y fue más tarde condensada esencia: la unidad de Castilla que como fuerza cósmica irradiaba ya entonces sobre nuestras regiones.

Doña Juana Manuel, señora de Vizcaya, madre del Rey Don Juan el de Castilla, con cuyo parto incorporaste a España –desde Arrazola al mar– el señorío: Pedid, señora, por nuestra Vizcaya; que sea siempre España y que se borren, de un golpe y para siempre, los amargos recuerdos…

Pasó el siglo XIV. Diego López de Haro levantaba a Bilbao. Quien pagó fue Bermeo, que desde aquella fecha, olvidó que hacia el Norte se hablaba el holandés. Sigue pasando el tiempo. Comerciantes poetas y viejos mareantes soñadores, elevaban el templo: Consulado del Mar. Sus naves tienen fama de fuertes y veloces, y el vasco se hace al mundo porque domina el mar.

Y llega el 1500. De las Encartaciones nos llegan los dos ríos Somorrostro y Cadagua. Se habla por Balmaceda, un castellano brusco que hasta Bilbao se extiende. Surgen las ferrerías y el vasco campesino, que sabe de la avena y del ganado, quiere saber del hierro. Y rodea a Bilbao. Se instala en el Nervión –en el ancho Ibaizábal vascongado– y por sus hornos desfila el mineral pardo del hierro que, muy cerca, otras manos extrajeron. Y cruzamos el río y está el Duranguesado; con sus praderas verdes y sus cerezos rosas; sus valles escondidos –Arratia, Ibaizábal, Orozco–, su ganado vacuno; sus bosques y sus nubes y el centeno creciendo por los montes. Y en él está Durango, la villa más antigua de aquella merindad. Y las montañas de Oiz, porque se pasa al valle ondarroano de los Parientes Mayores y de los marquineses.

Juan de Arbolancha surge ante el Mar del Sur.

Y llega el 1600. Bilbao es ya muy grande y a Europa le molesta. Holanda, Francia, Inglaterra, una por una envían sus escuadras, y una por una, como habían venido, las escuadras de Europa se retiran.
El siglo XVIII. Empolvadas pelucas tiemblan de sobresalto ante el revuelo de la Machinada. Pasan algunos años; Bonaparte es muy fuerte y el General Moncey rinde a Bilbao.

El siglo XIX quiere estrenar la farsa de la Zamacolada y el poder del francés tiembla en Vizcaya, hasta que llega al General Merlin. Unos años más tarde, Don Carlos y sus huestes operan por Vasconia; el mozo campesino se suma a las mesnadas y el ambiente es propicio para la Tradición. Tomás Zumalacárregui, pontífice supremo de los carlistas vascos y navarros, escribe en las doradas páginas de la Historia sus romances guerreros de paladín del Rey: Chapalangarra escapa por Larrasoaña, Carandolet se pierde ante Viana y el General Oráa llora en silencio su severa derrota por los prados de Eraul. El Rey sueña en Estella con Bilbao y por su mente cruza como un dardo la figura elegante del mariscal de campo. D. Tomás cree mejor esperar que operar; mas no importa: si el Rey dijo a Bilbao, allá vayamos. Y surge lo imprevisto, lo fatal: el Santuario de Begoña, un ferrolano y buena puntería. El General, herido, se retira a Cegama y un curandero acaba de matarlo. Y se levanta el sitio; y así hasta cuatro veces. Con Don Carlos lloraron millares de españoles y nuestra pobre y grande, la malquerida España, cayó tan al abismo que, para levantarse, le hizo falta: primero, todo un siglo; después… la bendición de Dios para Francisco Franco, nuestro Caudillo y Padre.

*  *  *  *  *

“27 de mayo del año 37. Primer Año. Triunfal del difícil triunfo contra el mundo. Las columnas gallegas, navarras, castellanas, con Mola a la cabeza, operan por Vizcaya. Siete días más tarde –el 3 de junio– el General marchaba por los aires al cielo…

Corrían por entonces por España los duros tiempos de la improvisación. Si ejemplos han tenido en Nuestra Guerra todas las nobles artes de la vida, no ha sido ciertamente de los menos históricos el que ofreció el Ejército a los ojos del mundo, sacando heroicidad y hombría de bien de donde nada había.
En donde, solamente, cizaña y odio sembró el enemigo, surgió la flor lozana, y un poco emocionada, de esta viril y austera y española generación triunfal de lo imposible. Y esto Europa lo sabe. Y nosotros celebramos que lo sepa.

Los Caballeros del Sexto de Numancia, descabalgados por no haber caballos, guarnecían la posición avanzada de Las Minas. Caballería a pie; los curvos sables quedaron olvidados por tranquilas provincias, y los brillantes cascos de los días de gala –un poco temblorosos por sus suertes– dormían en sus fundas de lanilla, su ocio avivado por el feliz dato que fue el primer relevo, que fue el postrer desfile. Novias morenas rezan a la Virgen –un si es no es de palidez y llanto– por su novio moreno y caballero: el Cazador del Sexto de Numancia. Y mujeres estoicas y abnegadas llevan con majestad el negro velo que el plomo cierto del traidor clavara, al mismo tiempo que él daba la vida, de sus frentes viudas y españolas.

El Caballero dejó ya sus armas. Lanza, sable y mosquete para ir a pie no sirven; y pues que no hay caballos y queremos la lucha, vayamos a luchar como podamos. El máuser, el machete y las tres cartucheras del infante y para no olvidar que somos Cazadores, nuestras insignias blancas en el cuello, nuestra borla azulada para el gorro, nuestras estrellas plata por la manga

Un ángel bardo canta en los manzanos,
¡Ay, Capitán Ascensión
el del Sexto de Numancia!
Y un ángel trovador canta en las madreselvas,
¡Ay, Esteban Ascensión
el Capitán Cazador!
La luna rompe en el cielo, su lecho de albas palomas y las estrellas retiran sus farolillos de engaño. El sol quiere romper ya con el día por los oscuros montes de Levante, y Adolfo Esteban Ascensión, el fuerte, con sus hombres espera la avalancha.

Las Minas están vivas pareciendo dormidas; hierro y silencio eternos las circundan –¿qué fusiles carlistas conocieron este mismo paisaje de guerra y de heroísmo?– y mezclándose al hierro están los hombres que, con San Juan de la Cruz y el Capitán Esteban, saben que cerca está de la caída quien obra con tibieza.

El sol ha aparecido; pero tan lentamente, tan tenue y esfumado, tan púdico y velado que su debilidad pudiera confundirse con el temor de iluminar Vizcaya aquel preciso día.

El enemigo se apresta al ataque; ya el Capitán Esteban los espera. Todo es silencio aquel primer momento. ¿Cuántos soldados habrá allá en Las Minas?, se preguntan detrás de los alambres, y calculando que los Caballeros formen un escuadrón, el mando rojo –previsor y escaldado– quiere lanzarles cuatro batallones; discusión, conjeturas… ¡quizás no sea bastante!; y suman a las fuerzas otras dos compañías. Y el choque se produce. Con tal violencia que la escasa tropa nacional que guarnece el parapeto, a fuerza del tirar veloz del máuser, agota los pilares de munición volando. Que es la manera de agotar las cosas más espiritualmente, con más alma. El enemigo crece con la lucha porque ha observado que es mayor su fuerza; mas en la mina hay el certero anhelo de no ceder el suelo, si no es para subir al alto cielo… Las alambradas ceden a impulsos asaltantes; ¡vengan bombas de mano! Y hasta que se acabaron, detuvieron en seco la riada. Pero poco duraron: ¡era mucho aguantar a cuatro batallones a explosión de Laffite! y Adolfo Esteban se quedó sin fuerzas ante el violento asalto que seguía. Las bajas aumentaban y en Las Minas peligró la bandera, dorada y encarnada, que tantos años alumbrara al sol.

Señor Dios de las Alturas y el Apóstol Santiago: Adolfo Esteban Ascensión os pide una iluminación, un arrebato, que sirva para dar alas al cierto deseo que tenemos, de morir antes que ceder el puesto.
El ángel bardo silba en sus oídos,
Mas no está nada perdido
cuando queda un corazón.
Y el Capitán Esteban que conoce ya el color de su sangre y de su temple, jura salvar Las Minas y promete rechazar a los cuatro batallones. Mussolini nos dijo que la Historia se mueve con la rueda de la sangre y Esteban Ascensión debe saberlo, porque se lanza al golpe sin pensarlo un instante.
Caballeros del Sexto de Numancia: ha llegado el momento de que muramos por salvar a España. 

¡Viva España!

Y sin decir ni una sola palabra más que las expresadas, el Capitán de tanto caballero, al brazo el acerado machete del infante, seguido de los hombres aún vivos que quedaban, irrumpe –pendenciero y hostil– sobre el atónito, espantado enemigo. Dura poco la lucha. Al escuadrón le invade una violenta fiebre de exterminio y el pánico hace presa de los hombres que creyeron que el número era todo. La desbandada extiende su revuelta madeja sobre el campo enemigo y el ¡sálvese quien pueda! de todos los naufragios resuena, entre violento y temeroso, más allá de Las Minas.

El adversario deja sobre el campo su tributo de sangre y trescientos setenta combatientes marxistas pagan la inexorable ley de las batallas: la ley del plomo y pólvora del que encontró la muerte, cuando la muerte andaba tan cerca de los pechos que sólo Dios –desde su eterno palco– pudo saber por antes, cuáles habían de ser los elegidos.

Las cuatro espadas de Fernando y su enmarcado de laurel, como un dibujo exacto aparecieron sobre el pecho de Esteban Ascensión.




*  *  *  *  *

Los soldados se agrupan a comentar el fuerte, el feliz día. Y un castellano viejo que hablaba el español brillante y despacioso de los clásicos, puso por colofón al comentario: ¡es un castizo el Capitán Esteban!

Y es que esto, y no otra cosa, es tener casta. Es ser castizo; que es, justamente, ceñidamente, algo de lo más auténticamente español que nos va quedando, que quizás hayamos empezado ya a reconstruir; que es, apuradamente, algo de lo más ancestral, tradicional, de lo español; algo de lo que viene de más atrás. De casta le viene al galgo, se dice, y es bien verdad. De casta, y no de raza, por galgo y español. De casta y no de raza, que es quizás algo nórdico, algo frío, algo estadístico.

Y es que es difícil sostener la directa postura del castizo en este siglo en que se ha dado tanto y tanto descastado; y es que es difícil saber anteponer súbitamente, virilmente –casta de hombres, nunca raza humana– el milagro de equilibrio de la castidad, en este siglo en que se ha dado tanto y tanto libertino.

La raza es cronométrica, periódica pura; la casta, no. Y es quizá en eso en lo único que ganan. La casta se adormece, y aparece cuando acontece un signo que la llama; lo que hay que conseguir aquí en España es el retén castizo que dé la voz de alarma –¡al arma, a las armas!–; la casta minoría que vele eternamente por que la inmensidad descanse y duerma; mientras se pueda, claro. Que poco más o menos la Católica Reina fue en España, ojo avizor –del ave azor– y pulso del Estado, para llamar a gritos alarmados a los durmientes cuando hicieron falta: cuando hubo que expulsar a los moriscos, del Reino de Granada; cuando hubo que fletar para Cristóbal, tres naves de la nada… Pero no nos vayamos por el jardín granado, ni por el Atlántico apaleado, ni por los cerros de Úbeda. Viremos en redondo, castizamente, el bulto; recobremos la senda que nos hemos trazado.

La casta, como elemento de unidad para las sociedades; como nexo de unión de las individualidades, dispersas, de una congregación, es a buen seguro, uno de los ingredientes más aglutinantes, más unificadores, con que pueda toparse, para su constitución o su reconstrucción, un país con la noble aspiración de ser Estado: con la sana intención de ser él mismo. Pero no hay que olvidar que no todos los países pueden contar con este elemento de fusión, porque tampoco en todos los países se da –o si se da, no en las proporciones necesarias– esa preocupación por uno mismo. Ese sentirse grande de todo un pueblo al tiempo, ese desprecio inmenso de la vida que, unido a tantas y tantas otras cosas, constituye la casta. Ese esperar la bendición de Dios con una fe de tales dimensiones que llega casi, casi, a provocarla.

La casta es algo interno, es algo oculto. Ni el color de los ojos, ni el del pelo, ni la estatura, ni el perímetro torácico, ni el tamaño de la nariz ni el de los labios, pueden constituir unidades de diferenciación en una casta. Lo castizo está muy sobre esto, por encima. Y así nos explicamos cómo esa predestinación que el Señor hace de los hombres para elevarlos a esa categoría de leyenda; a ese eslabón de mito que está sobre la Tierra, con un pie en el planeta y el otro pie en el cielo; a esa legión de ejemplo que Él quiso que existiera, para lección y norma de los vivos, que es el plantel heroico, que es la casta del héroe, no observe unos caracteres externos uniformes que es en lo que quizás –y nunca más adentro– hubiera consistido el heroísmo si en vez de ser castizo fuera un signo de raza. Y no se nos aduzca que haya razas valientes, que no es cierto: primero porque valentía y heroísmo, teniendo muchos puntos de contacto, no son lo mismo, y segundo porque la apariencia de valentía, e incluso de heroísmo, de una raza, no es sino suma de mucho casticismo. Si admitiésemos la teoría de las razas no tendría explicación cómo en España, algún tiempo después del siglo XVI llegase el XIX; y si ha sido posible que existiese esta contradicción en nuestra Historia, ha sido justamente porque nos olvidamos de que la casta tenía más de virtud y de sacrificio que de herencia o legado. Cuando España fue grande, que fue cuando la casta del héroe fue más amplia, llegó a ser tal la fama de valiente que el español dejara por el mundo, que hubo Amiens que prefirió olvidarse a discutir con nuestros capitanes. Y ahora que ya hemos visto que la casta del héroe no está muerta, podremos explicarnos el asombro del mundo ante este gesto nuestro –ante esta gesta hispana– que aún no se ha explicado porque creen, ingenuamente, en lo español de raza y desprecian la casta.

Y el Sol tornó a esconderse por Poniente –una vez más– y por Las Minas la negra noche se mezclaba al hierro…
Camilo José Cela


Finalizada la Guerra pasó por los siguientes destinos:


Regimiento de Sables número 2 de la División de Caballería (Alcalá de Henares, Madrid);
Grupo de Exploración y Explotación número 4, Barcelona;
Depósito de Remonta, Barcelona;
Cuartel General de la División de Caballería, Madrid;
Escuela de Aplicación de Caballería y Equitación del Ejército, Madrid;
En 1945 ascendió a comandante continuando en el último destino citado;
Regimiento de Cazadores Montesa, número 3 de la División de Caballería, Madrid;
Escuela de Aplicación de Caballería y Equitación del Ejército;
Alto Estado Mayor;
En 1958 ascendió a teniente coronel y regresó a la Escuela de Aplicación de Caballería y Equitación del Ejército;
Grupo de Dragones de Alfambra, de la División Acorazada de Infantería, en Móstoles (Madrid);
Escuela de Aplicación de Caballería y Equitación del Ejército;
En 1967 ascendió a coronel y le dieron el mando del Regimiento Ligero Acorazado de Caballería número 14, en Boadilla del Monte (Madrid);
Alto Estado Mayor;
En 1970 fue ascendido a general de brigada y nombrado jefe del Servicio de Normalización y Catalogación del Ejército. En 1973, al cumplir la edad reglamentaria, pasó al Grupo de Destino de Arma o Cuerpo y fue nombrado vocal del Consejo Superior de Acción Social.
En 1979 ascendió a general de división y pasó a la situación de reserva.
En 1984 fue nombrado teniente general honorífico.









jueves, 21 de noviembre de 2019

MARTYRS OF THE RELIGIOUS PERSECUTION DURING THE SPANISH CIVIL WAR († 1934, 36-39) [General Index]







MARTYRS OF THE RELIGIOUS PERSECUTION
DURING THE SPANISH CIVIL WAR 
(† 1934, 36-39)



MARTIRES ASESINADOS POR LOS ROJOS SOCIALISTAS, COMUNISTAS Y ANARQUISTAS






MARTIRES MALLORQUINES ASESINADOS EN BARCELONA.




Mártires Mallorquines ASESINADOS en Barcelona



El Grupo conocido por el sobrenombre de Mártires del Coll, está integrado por cuatro religiosos pertenecientes a los Misioneros de los Sagrados Corazones, dos Monjas Franciscanas y, por último una Laica. Todos fueron asesinados por las Hordas Rojas en la barriada del Coll de Barcelona entre los días 23 y 24 de julio de 1936, victimas del deporte de moda entre la chusma roja. ¡La caza del religioso, o mejor religiosa indefensa, o simplemente hombres y mujeres que no renunciaron a su FE Católica o dar cobijo a personas religiosas como Prudencia y tantos otros miles!.







jueves, 7 de noviembre de 2019

RECUPERACION DE SAN SEBASTIAN DEL TERROR ROJO POR "40 REQUETES DE ARTAJONA" Y EL SARGENTO DEL CRISTO




Los 40 de Artajona en San Sebastián
Bueno en su mayoría de Artajona, pero también de Mendigorria y Larraga, ya que está Compañía  se formó con requetés de estos tres pueblos navarros y era muy conocida por "Los 40 de Artajona".


Los Requetés de Artajona se presentaron en Pamplona con el Estandarte de la Virgen de Jerusalén como guión para formar la 3ª Compañía del Tercio de Lacar y así fue  como entraron en la Ciudad de San Sebastián después de durísimos combates.

Según Carmelo Revilla Cebrecos, ...: "Las doce; van entrando por la calle de Miracruz los Requetés de Artajona, a cuyo mando viene el Capitán Ureta (Ignacio Ureta Zabala). No pueden avanzar apenas, porque su paso es cortado por el jubilo popular. Salen las gentes de las casas. ¿cuantos eran los que entraban? ¿Treinta? ¿Cuarenta? Probablemente ni a ese número llegaban. Venían destrozados por el cansancio de la guerra, por la marcha realizada y por lo apretujones de los abrazos de la multitud..... A las doce y media , la bandera roja y gualda era izada en la Diputación.


La Primera Fotografía de los Requetes de Artajona



El valiente Capitán Ignacio Ureta Zabala y el Sargento del Cristo




Sargento D. Félix Zabalegui Rosquilla  apodado el SARGENTO DEL CRISTO portando el Estandarte de la VIRGEN DE JERUSALEN patrona de la villa de Artajona al lado del Capitán Ureta  el día 13 de septiembre de 1936


Grupo de Requetés de Artajona en las calles de San Sebastián el día 13 de Septiembre de 1936

Las doce menos diez. Las doce menos cinco. Las doce. Van entrando por la calle de Miracruz los Requetés de Artajona, a cuyo mando viene el Capitán Ureta. No pueden avanzar apenas porque su paso es cortado por el júbilo popular. salen las gentes de sus casas. Los escondidos, los temerosos de la barbarie roja, salen brazo en alto, llorando de emoción y de alegría. Los hombres, las mujeres y los niños apretujan, abrazan y besan a los requetés navarros, enronqueciendo todos de gritar sus entusiasmos.

Son las doce y cinco. Por la calle de Churruca, en dirección a la Diputación, pasan con andar lento cinco o seis milicianos, armados de fusiles, ametralladoras y cascos de acero. En aquel instante es arriada la bandera separatista del parlamento de la provincia... Los requetés acaban de entrar, están cruzando el puente de Santa Catalina. En se instante tiene lugar la última fuga. Los dirigentes nacionalistas que habían quedado aún en el Palacio de la Diputación bajan presurosos las escaleras y toman los cuatro o cinco coches que desde la primera hora de la mañana se hallan esperando. Jadean los motores, acelerados con la prisa del instante. Por la calle de Andía, disparados a una velocidad fantástica, corren hacia el antiguo paso antes de que cierren la carretera de Bilbao. Los cinco o seis milicianos que avanzan tranquilos por la calle de Churruca van avanzando al paso de un modo progresivo hasta convertirlo en carrera desesperada. Corren perseguidos por los gritos jubilosos, por los vivas a España, por el entusiasmo, que avanza arrollador, ahogando, ya para siempre, todos los gritos antiespañoles.

REQUETES ENTRANDO EN DONOSTIA



¿Cuantos eran los que entraban?... ¿Treinta?... ¿Cuarenta?.... Probablemente menos ni a ese número llegaban. Venían destrozados por el cansancio de la guerra, por la marcha realizada y por los apretujones de los abrazos de la multitud. Sus ropas estaban sucias del monte, rota de trepar por las breñas. Llegaban sin afeitar, con los fusiles a rastras, casi agotados por su peso. En una carnaval hubiéramos calificado a los requetés de Artajona de comparsa de destrozones...¡Pero que emoción más sublime la de verlos! ... Era el Ejercito de España. Eran los héroes de SAN MARCIAL y de IRUN. Eran los hombres de España que salvaban a San Sebastián de su inmensa agonía.





Los de Artajona avanzaban por la Avenida, tremolando una vieja bandera bicolor, deslucida por lluvias y soles, con agujeros de balas. Uno de los Requetés, viejo y calvo, que había dejado en Navarra siete u ocho hijos para coger el fusil, daba ¡Vivas a Cristo Rey!. Otro llevaba sobre el pecho un crucifico de hueso de enorme tamaño (El Sargento del Cristo). Y había otro, el Maestro Nacional, que en todos los instantes en que la multitud detenía con sus entusiasmos el paso de la pequeña columna, se aupaba y lanzaba una soflana encendida y patriótica, hasta que el capitán Ureta, cariñosamente, le decía --Vamos calla ya charlatán...
Unas muchachas arrebataron la bandera que traían los requetés y con ella desplegada avanzaron por la calle de Churruca para seguir a la Diputación. Los balcones, atestados de gentes enfervorizada, empiezan a llenarse de autenticas banderas españolas, mientras que la llevan las muchachas es besada con emoción por la gente, arrodillándose mucha de ella para hacerlo, posiblemente sabedoras de los muchos muchachos que quedaron en los montes por defenderla con su Vida.

 A las doce y media la bandera roja y gualda era izada en la Diputación. Habló el Maestro Nacional de Artajona desde los balcones, y entonces, por primera vez, a pleno pulmón se escucharon los himnos de Oriamendi y el de la falange, mientras los brazos mostraban, magnifico, el saludo imperial.

SE HABÍA ACABADO LA PESADILLA ROJA, San Sebastián estaba recobrada para ESPAÑA libre del yugo Stalinista y de Aguirre.





Maestro y Requeté D.Jesús Bañales Medía de los 40 de Artajona quien colocó la bandera Nacional en el balcón de la Diputación donostiarra y desde allí dirigió a la población un discurso del que se hizo eco la prensa nacional y extranjera.




Repartidora de Periódicos en la foto de los Requetes de Artajona que se parece un huevo a mi Madre cuando fue Joven..y no he tenido mas cojones que ponerla.... ¡Guapaaaaaaaaa!






sábado, 2 de noviembre de 2019

Lehendakari Aguirre y HITLER ¡Nazis con Chapela!





JOSE ANTONIO AGUIRRE LECUBE
LEHENDAKARI
Abogado y político vizcaíno, nacido en Bilbao el 6 de marzo de 1904. Fallecido en París el 22 de marzo de 1960

Pertenecía a una importante familia vizcaína que pronto implantaría en su industria avanzadas mejoras sociales. Cursa sus primeros estudios en el colegio de los PP. Jesuitas de Orduña y los prosigue en la Universidad de Deusto. Se establece como abogado en 1929. Formado en el ambiente católico y social que caracterizaba a su hogar y su empresa familiar, se inicia en la vida pública como presidente de las Juventudes Católicas de Vizcaya y luego como miembro del Consejo Supremo de la ACE y propulsor de inquietudes vasquistas y católico-sociales.


Nazis con chapela, la raza soñada por Hitler y el PNV




El PNV negoció con los nazis la independencia vasca


"Había cierta esperanza de que nos apoyaran frente a Franco" reconoce un exalcalde de San Sebastián.




representantes nacionalistas vascos y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra mundial. El filme recoge el testimonio de testigos de la época, historiadores y documentos alemanes, según los cuales durante la ocupación de Francia, hubo un acercamiento de dirigentes de PNV con nazis para tratar de asegurarse de los alemanes una hipotética independencia de Euskadi. "Había que jugar a ganador por una vez" confirma los contactos el exalcalde de San Sebastián Ramón Labayen (PNV), que añade que "había cierta esperanza de que los alemanes nos apoyaran frente a Franco."

¡ESTO ME RECUERDA ALGO PARECIDO CON LOS ROMANOS!

¿O NO; VALIENTES VASCONES?




FUENTE: INTERNET

El PNV y los Nazis

El siguiente comunicado fue publicado por el Euskadi Buru Batzar tras la caída de Francia en manos Alemanas:
Por las relaciones que unen a Alemania y España creen los vascos que en general el triunfo de Alemania sería la consolidación del Régimen actual y por lo tanto de la desastrosa situación en que se encuentra en estos momentos el País Vasco.
Nosotros no compartimos esa opinión, porque creemos en el talento político del Führer, en su sagacidad, en su alto espíritu de comprensión esperamos que en el nuevo orden a establecer en Europa y particularmente en España, el problema vasco será tenido en cuenta:
1-Porque a Alemania le interesa la pacificación de España y no puede escapar a su recto sentido que no hay pacificación posible sin una solución favorable a los vascos.
2-Porque el problema vasco está íntimamente ligado al problema racial alemán y por lo tanto, es lógico y natural esperar que el Führer lo acoja y lo resuelva con la mayor simpatía.
3-Porque nos damos perfecta cuenta de que las simpatías de Alemania en España están en decadencia, y por lo tanto es de extrema importancia para el Führer recoger y captar nuevas simpatías si no quiere perder toda su influencia en España.

JOSÉ ANTONIO AGUIRRE
Las razones de este informe, el cual viene a poner de manifiesto que las altas cotas de indignidad que alcanzó el Partido Nacionalista Vasco con la traición de Santoña no son un caso aislado en la historia de dicha formación, debemos buscarlas en los contactos que habían venido manteniendo los separatistas vascos con personajes importantes del Tercer Reich desde 1940.
Tras la caída de Francia, Ribbentrop envía a este país a varios expertos en asuntos raciales como Karl Bouda y Werner Best, con la misión de estudiar la viabilidad de dividir el Estado Francés en varios estados más pequeños, atendiendo a criterios de diferenciación racial. Entre esos estados se encontraría la región de Vasconia, con la dificultad añadida de que la mayor parte del hipotético territorio de la misma no se hallaba en suelo francés, sino que formaba parte de la nación española. Esto no amilana a José Antonio Aguirre, presidente del gobierno autónomo vasco gracias a unas elecciones cuanto menos dudosas, quién desde su exilio en Bélgica ordena a destacados dirigentes del PNV que incrementen los contactos con los nazis.
Así, a partir del verano de 1940 tendrá lugar una serie de reuniones con los alemanes, en las que estarán presentes el presidente del Euskadi Buru Batzar, Doroteo Ciaurriz, y el hermano de Sabino Arana, Luis Arana. Como consecuencia de las mismas aparecerá el informe señalado con anterioridad y también otras manifestaciones de varios organismos nacionalistas. Por ejemplo, el sindicato ELA-STV dirá, refiriéndose al régimen de Hitler que “es un totalitarismo culto, frente al soviético, grosero y criminal. Euskadi y Alemania están condenadas a entenderse”Eugenio Goyeneche (investido doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco en 1982), miembro del PNV y amigo personal de Bouda y Best, llega incluso a redactar un proyecto de Estatuto para unificar la región de Vasconia e insertarla en la Europa nazi.
Debería sorprender que un partido que durante décadas no ha cesado de sacar a colación el bombardeo de Guernica, bombardeo de unas dimensiones mucho menores que las que se han llegado a afirmar, no tuviese ningún tipo de problemas en estrechar relaciones con el régimen nazi. Debería sorprender, pero lo cierto es que no sorprende, ya que esta formación es la misma que se había rendido en 1937 al fascismo italiano, dejando a merced de Franco a miles de soldados del Ejército del Norte republicano. Y, a pesar de todo, Aguirre no iba a parar ahí.
A finales de 1940 y después de pasar varios meses en Bélgica, donde le sorprendió el ataque alemán, el presidente del gobierno autónomo vasco decide emprender el viaje al territorio del Tercer Reich. Gracias a las gestiones del PNV, Aguirre obtiene un pasaporte falso emitido por Panamá que le permite viajar por Alemania. Durante los meses siguientes intentara conseguir de los alemanes lo que ya había pretendido de los italianos: un estatus especial para las provincias vascas bajo el paraguas protector de los nuevos amos de Europa. Con ese fin, intentará conseguir -sin éxito- entrevistas con Wilhelm Canaris y con Joachim von Ribbentrop.
El empeño de líder del PNV se verá frustrado por el hecho de que los alemanes están entonces más pendientes de la proyectada ofensiva contra la URSS que de los asuntos del oeste europeo. Además, el wolframio que les llegaba de España, indispensable para las industrias de guerra germanas, hacía que los jerarcas nazis fueran reacios a tomar partido por alguien como Aguirre, ya que el hacerlo sin duda habría desequilibrado en su contra sus relaciones con Franco.
De la estancia del mandatario del PNV en Alemania podemos destacar un par de entradas en su diario:
-21 de febrero de 1941
Hoy le toca el turno a la Alemania de Hitler. En el campo social se ha realizado una gran obra. Parece una copia de lo que hicieron y algún día harán mis compatriotas. Todavía es corta la obra al lado de lo que mis compatriotas tenían y tienen preparado: casa, salario familiar, etc. Cómo se equivocan los que juzgan la obra de Hitler.
-27 de marzo de 1941
… he visto pasar al ministro de exteriores japonés Matsuoka, precedido y seguido de gran acompañamiento. Iba con el el general Oshima. He llegado hasta la cancillería donde un numeroso público esperaba la salida de Hitler y el ministro japonés después de su entrevista. Ha durado dos horas y media. He esperado, firme en pie, con intenso frió el momento. Salen al fin Hitler, Ribbentrop y Oshima. Yo estaba a 50 metros. Tenía en mi mano unas banderolas nazis y japonesas que nos han repartido gentilmente unos miembros de las SS. He disfrutado mucho.

Bandera de un batallón del Ejército vasco, establecido en el cuartel Salaberri de Barakaldo en 1936. La esvástica figura en otras banderas del nacionalismo vasco de la década de 1930.
Para concluir, hagamos una breve referencia a la ultima hazaña protagonizada por el presidente del Partido Nacionalista Vasco antes de abandonar Europa. En julio, José Antonio Aguirre parte desde el puerto de Göteborg (Suecia) rumbo a América junto a su esposa y sus dos hijos. Los pasaportes necesarios para el viaje se los había robado anteriormente a dos parejas de judíos. La justificación que él mismo esgrime es la siguiente: “yo era más desgraciado que ellos”.

Fuente Principal: Los mitos del nacionalismo vascoJosé Díaz Herrera

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El PNV buscó un pacto con los nazis

“Nosotros creemos en el talento político del Führer, en su sagacidad, en su alto espíritu de compresión y esperamos que en el nuevo orden a establecer en Europa y particularmente en España, el problema vasco habrá de ser tenido en cuenta”. Esto es parte de un informe enviado por el Euzkadi Buru Batzar del PNV a varios interlocutores nazis en la Francia ocupada por Hitler.

Esto es lo que se apunta en un excelente artículo publicado por Diario Liberal. En él explica los contactos mantenidos por un grupo de dirigentes del PNV exiliados en Francia con varios dirigentes nazis, encabezados por el oficial de las SS hitlerianas Alfred Toepfer, para proponerles un pacto de colaboración entre los jeltzales vascos y los nacional-socialistas alemanes.

El PNV apeló al “problema racial” para ganarse a Hitler

En el marco de estos contactos, la dirección del PNV hizo llegar a los dirigentes nazis el documento cuya entradilla abre estas líneas, y que entre otras cosas transmite a los ocupantes de Francia que “a Alemania le interesa la pacificación de España y no puede escapar a su recto sentido que no hay pacificación posible sin una solución favorable a los vascos. Nacionalistas vascos, se entiende.”
Sin andarse con rodeos, el Euzkadi Buru Batzar utilizó el reclamo racial -muy presente en los textos del fundador del PNV, Sabino Arana- para intentar ganarse el favor de Hitler: “el problema vasco está íntimamente ligado al problema racial alemán y por lo tanto es lógico y natural esperar que el Führer lo acoja y lo resuelva con la mayor simpatía”, señaló la dirección del PNV en ese documento.

Un Estatuto para un estado vasco en la Europa de los nazis
El Boletín del Consejo Nacional Vasco, editado en Londres el 27 de noviembre de 1941, planteaba la creación de un “estado vasco” amigo de Alemania a ambos lados de los Pirineos, y señalaba, además, que José Antonio Aguirre, presidente del Gobierno vasco en el exilio, “se encuentra retenido en un castillo cerca de Berlín, gozando, al parecer, de un tratamiento privilegiado”.
Los contactos entre los jeltzales y los nazis buscaron, de hecho, materializar esa aspiración del PNV. El director del periódico nacionalista Euzko-Deya, Eugène Goyheneche, contactó con un oficial de las SS, el criminal de guerra Werner Brest, a quien envió nada menos que un proyecto de Estatuto para un País Vasco independiente en el marco de la Europa dominada por los nazis.
En el preámbulo de ese proyecto, Goyneche señalaba: “¿Por qué los vascos debíamos entrar como vencidos en una posible Europa nazi?” Advertía que “había sectores alemanes que nos miraban con simpatía, pudiendo obtener un trato de favor”, y se preguntaba: “¿Por qué habíamos de despreciar estos ofrecimientos?”

El nazismo dio esperanzas al nacionalismo vasco

Goyneche fue juzgado como colaboracionista al terminar la contienda. Tras la sentencia, hizo un alegato victimista según el cual “había sido condenado por el mero hecho de ser vasco”, y acabó por afirmar que los nazis “eran los únicos que hubieran asegurado, de verdad, una Euzkadi unida y soberana”.
No era el único que lo pensaba. Otro destacado miembro del PNV, Mario Salegui, que decidió unirse a los nazis, escribió a sus correligionarios una carta en la que les explicaba que “la conquista de nuestra soberanía nacional está más cerca bajo la Europa de los mil años del Reich, que bajo gobiernos democráticos”.
Salegui llegó a escribir, sin titubeos, que “los alemanes nos ofrecían el reconocimiento y unidad de un estado vasco independiente en el nuevo orden europeo y que la ocupación nazi de España era la única garantía que teníamos de derrocar al franquismo con la posibilidad de crear la nación vasca”.

Un escritor filonazi como referencia en los colegios vascos

Otro caso digno de citar es el escritor vascofrancés Jon Mirande. Considerado uno de los escritores vascos más importantes del siglo XX, figura en la actualidad en los programas escolares confeccionados por el Gobierno vasco, que además ha dado su nombre a varios premios literarios para novelas en vascuence. Todo esto se hace a pesar de los planteamientos radicalmente antidemócratas y antisemitas de este escritor, que le llevaban no sólo a rechazar el cristianismo por sus raíces judías, sino también a simpatizar con los nazis, a quienes defendió en varios escritos.
En fin, como se puede ver, el empeño del PNV por pactar hasta con el mismísimo diablo con tal de conseguir sus propósitos no es una cosa que viene de ahora y que se haya limitado en el pasado a sus ya conocidos y reiterados contactos con los terroristas de ETA.


Imagen: Boletín Electrónico de Vexilología de Cataluña. Bandera de un batallón del Ejército vasco, establecido en el cuartel Salaberri de Barakaldo en 1936. La esvástica figura en otras banderas del nacionalismo vasco de la década de 1930.